martes, mayo 17

Corriendo de noche por los caminos de Sant Andreu, Corbera y Castellví

Cuando uno circula en coche por la A2, junto a las industrias que se suceden al lado del río, no imagina la cantidad de terreno boscoso que se esconde a muy pocos metros. Yo creo que el Baix Llobregat es un territorio inexplorado para la gran mayoría. Y supongo que en el fondo me alegro de que sea así.
Cuando empieza a ponerse el sol, ese territorio es aún más solitario, como podéis imaginar. Desde Sant Andreu de la Barca sólo he tenido que correr 4 o 5 minutos para adentrarme en la montaña. Primero con una subida matadora a la altura de Can Suñé, que ya pertenece a Castellví de Rosanes. Son cerca de 800 metros de intensa subida, que culminan con un pequeño repecho. A partir de ahí llega un ligero descanso, pero enseguida empieza lo bueno. Para empezar, la pista se va empinando, y luego se convierte en un sendero que lleva a lo alto de un cerro. Un pequeño infierno que te dispara las pulsaciones. En este momento llevo cerca de 20 minutos.
Pero correr por la montaña tiene premio. El camino vuelve a la horizontal y poco a poco recuperas las pulsaciones. Alguna subida, alguna bajada. Y a continuación, un descenso vertiginoso: unos 400 metros tirando de cuádriceps y rezando para que los tobillos se queden en su sitio.
Estamos muy cerca del Serral de les Ànimes, y realmente no hay ni un alma. Tras el descenso nos hemos encontrado de nuevo con una pista, coronado por el Pi Tallat. Nuestra pista nos llevará (subiendo, subiendo) hasta el Turó de les Deveses. Correr por estos caminos, siempre protegido por frondosos bosques de pinos y encinas, es uno de esos placeres que explica lo inexplicable: la irrefrenable pasión por el sufrimiento. ¡No intentéis explicarlo a alguien que no corra o pedalee! Sencillamente, no lo entenderá.
Como se me hacía de noche, he tenido que acelerar para no quedarme a oscuras. Entre tanto árbol, ni la luna llena me servía... Han sido 60 minutos de auténtica escapada. ¿Kilómetros? No lo tengo muy claro. Tal vez 10. Tampoco importa mucho, ¿no creéis?

3 comentarios:

Carles Aguilar dijo...

Efectivamente, tenemos mucho terreno en nuestro entorno sin explorar... Sólo hay que proponérselo y tener el tiempo suficiente, claro... No conozco esa zona, pero por lo que cuentas seria interesante realizar una excursión...

TRIRUNNER dijo...

Ciertamente, con una 'escapada' como la que has descrito, los kilómetros son lo de menos. Disfrutar de esos paisajes no tiene precio y apreciar todo eso enriquece de lo lindo. Enhorabuena por disfrutarlo!!!

Blogger dijo...

Carles, vale la pena, date una vuelta un día y verás!
Trirunner, ¿cómo van esos entrenos?