miércoles, julio 4

Corriendo en Menorca por el Camí de Cavalls

Esta foto la hice en Alcalfar, a unos 2 km de Punta Prima
He tenido la suerte de pasar unos días de mini-vacaciones en Menorca, y como podéis imaginar, mis Nimbus 13 se vinieron conmigo. Y fue un acierto, ya os lo digo. Cuando viajo me gusta llevar siempre las zapatillas; es una manera de conocer un poquito más los destinos. Eso, claro, es algo que los que no corren no acaban de entender (¿pero no ibas a descansar?). Así que este post es un poquito para ellos.
Salí a correr tres días por Menorca; el primero, por carretera -esas estrechas carreteritas de la isla, tan atractivas y peligrosas para los que hacemos deporte por ellas-. Estuvo bien, pero no me gustó un pelo sentir el peligro de los coches en cada curva.
Probé entonces con un GR señalizado, el famoso Camí de Cavalls de Menorca (GR-223). Como sabréis, y si no ya os lo explico yo, es un camino que da la vuelta a la isla entera, con un recorrido total de unos 185 km. Por si queréis saber más, os recomiendo echar un vistazo a este link: http://www.elcamidecavalls.cat/cami/
Yo corrí por el tramo que va de Punta Prima hasta Alcaufar y continué hasta Cala Sant Esteve, es decir, unos 8 km de ida y otros tantos de vuelta (según el garmin fueron 15,5 km en total).
En Cala St Esteve, al final de un camino rocoso
El circuito es precioso; yo creo que recoge la esencia de Menorca, y desde luego las piedras justifican el nombre de Camí de Cavalls. Digo que recogen la esencia de Menorca porque el sendero discurre a veces junto al mar y otras veces se interna por fincas en las que puedes encontrar ganado, cruzarte con caballos y saludar a los vecinos. Un elemento muy característico de este camino son las puertas de madera de las fincas: hay un tramo con decenas de ellas, y tienes que ir abriéndolas y cerrándolas a medida que las vas encontrando (los promotores de la ruta piden expresamente que se cierren y se haga un uso respetuoso de estas fincas, ya que puede haber animales sueltos).
A pesar de que Menorca tiene un perfil bastante llano, esto engaña un poco. No es que el Camí de Cavalls sea un circuito rompepiernas, pero -al menos en estre tramo- no dejas de subir y bajar, y de vez en cuando tienes que hacer esfuerzos para correr entre rocas, cruzar algún tramo de arena de playa, saltar... en fin, todo esto va castigando las piernas. Entre el calor que hizo esos días y la humedad, os puedo asegurar que cuando llegué a Cala Sant Esteve tuve que respirar hondo y armarme de paciencia para volver sobre mis pasos. Pero vale la pena. De hecho... al día siguiente convencí a Jordi, compañero de fatigas, para que volviera a acompañarme (tengo que decir que no me costó mucho!).
Jordi, abriendo una de las muchas puertas de madera...
Me sorprendió que el recorrido estuviera tan bien marcado: en ningún momento pasan más de 50 metros sin que una señal de pintura (la clásica blanca y roja) o bien una cuidada placa balizada te recordaran que ibas por el buen camino. La verdad es que aquí el Consell Insular se ha marcado un buen tanto. Es una iniciativa bonita, bien acabada, que estimula el turismo aprovechando los recursos naturales y sin cargarse el entorno... ¿qué mas se puede pedir? (A veces, mira por dónde, los políticos hacen cosas bien, y soy partidario de aplaudirlas también).
En resumen, os recomiendo si vais por la isla que busquéis el tramo de Camí de Cavalls más cercano y rodéis tranquilamente unos kilómetros. Vais a disfrutar como niños. Y tal vez os pase como a mí, que recordé -una vez más- por qué me enganché un día a esto de correr...

3 comentarios:

Gonzalo Quintana dijo...

Hay que llevarse las zapatillas siempre, como dices es una forma de conocer mejor el destino. Gracias por esa recomendación.

Juan Pedro Macias Pingarrón dijo...

Interesante recomendación que tendré en mente si visito esas tierras. Muchas gracias

Fran González dijo...

Que buenos recuerdos! Aquí un menorquín, que ahora vive en las canarias. He recorrido la mayor parte de ese camí de cavalls, pero haciendo senderismo. Espero algún día poder correr algún tramo. Buena crónica!
saludos!