martes, junio 19

Os presento mi "pista de entrenamiento"...

Retama para decorar los caminos...

La diferencia entre 'entrenar' y 'salir a correr' es que en el segundo caso (es decir, cuando no preparas ninguna prueba y sales por el gusto de sentirte bien) te permites el lujo de hacer cosas como ésta. El otro día salí dispuesto a hacer una tirada por caminos de montaña... y decidí hacer un pequeño cambio de planes. Hice la tirada, sí (12 km), pero me tomé mi tiempo. Me puse la 'gorra de reportero', saqué el móvil del camelback (no suelo llevar ni una cosa ni otra) y fui haciendo paradas turísticas. Me apetecía enseñaros los caminos por los que suelo entrenar. Bueno, algunos de ellos. Otros seguirán siendo secretos :-)
La foto que tenéis aquí arriba, que como veis está algo 'tuneada', la hice en Castellví de Rosanes, muy cerca de Martorell, al inicio de un camino que se abre tras las antiguas minas de plomo. La retama pone una nota de color en esta época del año, y supongo que es de esas pequeñas cosas que hacen que correr por montaña sea algo tan placentero (y sufrido a la vez, ya lo sabéis...).
Km.0 (Vall Daina)

Os pongo en antecedentes: el circuito que hice el otro día, y que hago de vez en cuando, tiene el punto de partida en Castellví, pero accediendo desde la parte de Vall Daina, es decir, desde Sant Andreu de la Barca. Al final de la urbanización se acaba la carretera y empieza una pista. Éste es el origen de mi ruta. Desde aquí me dirijo por la pista principal hasta el cruce de 'Quatre camins' y voy hacia las minas de plomo, o lo que queda de ellas. Es un lugar inquietante y tranquilo; algún día investigaré sobre él. Seguro que hay mil historias sobre lo que ahora son unas ruinas en medio del bosque...

Km.2... ¡y llega la sombra!
A continuación sigo bajando y tomo el camino de la izquierda (el de la foto de la retama). Es un sendero estrecho, con tramos de sombra, muy agradecido. Va subiendo y bajando y me lleva hasta un cruce en el que abandono la placentera bajada y me desvío a la derecha, haciendo una subida no muy pronunciada pero intensa, de unos 400 metros. Tras esta subida viene una bajada de unos 600 metros y tomo la pista que lleva hasta la carretera. Es la carretera que une Martorell con Castellví, y para los que sois de la zona, sales a la altura del restaurante Mas Sunyol, aproximadamente.

Antes de llegar a las Minas de plomo
A partir de aquí, se puede retroceder hacia la montaña (subiendo lo que hemos bajado en los últimos kilómetros) o hacer lo que hice yo el pasado domingo: 3 km por carretera hasta Martorell. En este caso, eso sí... pagaremos un 'peaje' en forma de rampa. Encontramos un parking junto a una casita de cuento y, amigos.. empieza una subida dura, durísima, que lleva a la Roca Dreta. Aquí toca subir de golpe todo lo que se ha bajado de forma suave en los últimos kilómetros. Normalmente, toca caminar... ¡a no ser que seáis unos máquinas! (no es mi caso).

Una forma de suavizar esta subida es desviarse hacia la izquierda cuando encontréis el cartel de Roca Dreta. Seguiremos subiendo, pero de forma menos salvaje (digamos que pasamos de una media del 20% a una del 10%, aunque tardaremos más, lógicamente).
Este camino nos lleva de nuevo al cruce de Quatre Camins y volvemos al punto de partida. En total, 11,7 km según mi garmin.



Las famosas 'mines de plom'


Esta casita en Martorell es el preludio de una buena subida...
Vistosa roca junto a la pista antes de llegar a El Taió (Castellví de Rosanes)

Bueno, pues ya sabéis un poco por dónde me muevo, y a lo mejor algun@ de vosotr@s me tiene un poquito de envidia por tener cerca de casa caminos tan bonitos para olvidarse de todo y correr...
Por cierto, no os he contado que, si venís desde Sant Andreu de la Barca, lo mejor es ir en coche hasta el inicio del camino. Si venís corriendo desde el pueblo, tendréis que hacer unos 3 km por asfalto y con unas subidas de infarto que no merecen la pena. Las subidas... mejor en los caminos, ¿no?

miércoles, junio 13

Subiendo, que es gerundio

Lo bueno de acostumbrarse a correr con calor y en horas centrales del día es que, cuando sales a una hora civilizada (como las 19-20h y con una temperatura fresquita como la de hoy) hasta las subidas largas te parecen fáciles. Bueno, no nos engañemos: digamos que son menos difíciles.
Esta tarde he ido a correr a la carretera de les Aigües (Tibidabo) saliendo desde el Pla del Maduixer. Seguro que muchos de vosotros lo conocéis. Como la carretera en sí no tiene mucho misterio (llana al 95%), enseguida me he desviado por el Camí de Can Borni, que es el que lleva hasta la carretera de l'Arrabassada. Hay una subida que tiene tela: 2,2 km con una pendiente media del 10%, aunque en algunos tramos es bastante más pronunciada (llega al 20% en algún tramo). Sólo son dos kilómetros y pico, como decía, pero se hacen durillos. Eso sí: el camino es bonito, la verdad es que muy recomendable. Además, hacia el final hay una fuente de agua fresca.
Una vez arriba (430 m), yo he optado por bajar por la Arrabassada durante 400 metros y enseguida he vuelto a meterme en el bosque. ¡Nueva fuente, por cierto! (Vista Rica). A partir de este punto, hay multitud de caminos de bajada en dirección Sant Cugat. Hoy he explorado uno que no conocía, y la verdad es que es espectacular. En serio, si podéis, os lo recomiendo.
A los 4 km, he dado media vuelta y he hecho el mismo camino. El resultado es una salida de 8 km a una media de 5'30"/km, que como podéis imaginar ha sido bastante más lenta en la subida y bastante más rápida en la bajada.
Estoy especialmente contento de no haber sentido la necesidad de parar en ningún momento. Veo que las salidas rompepiernas de las últimas semanas van dando resultado...
Pues nada, amig@s, no os doy más la paliza. Aunque ya os amenazo con nuevas entradas sobre Collserola, que es un lugar magnífico que mucha gente desconoce a pesar de estar tan cerca de la ciudad.

domingo, junio 10

"Es la última vez que corro"... y otras mentiras que decimos los corredores

Sudando de lo lindo hacia el km.5. Eran las 12 del mediodía...
¿A que os suena la frase? Es mentira, claro. Todos la hemos dicho unas cuantas veces en carreras que se nos hacen cuesta arriba, durante periodos de largas lesiones o en el penúltimo kilómetro de una maratón (porque en el último, no nos engañemos, ya empezamos a pensar en el siguiente).
El domingo pasado corrí la Cursa del Diable en Martorell, con un perfil tan endiablado como su nombre sugiere, y acabé renegando del día en que me calcé por primera vez unas zapatillas. La sensación acabó cuando empezó la bajada final, y de hecho hoy mismo he vuelto al 'escenario del crimen' para recorrer los caminos de Castellví-Martorell sin prisas ni clasificaciones. Mi cuñado Jordi me ha acompañado, y se ha encargado de recordarme que las subidas, corriendo, son más duras que caminando. En otras palabras, que menos cuento y a apretar los dientes en las cuestas.
Con todo, ha sido una salida memorable. 12 kilómetros en total, que aunque parece un kilometraje corto la verdad es que cuesta cuando sales a las 11-12 del mediodía. No era un recorrido rompepiernas, pero sí exigente: constantes subidas y bajadas, algunas realmente duras, que no te dan muchos respiros.
Es una zona que os recomiendo porque no hay ni un alma, así que es extremadamente tranquilo. Hemos empezado en la pista que sale des de Vall Daina, en Castellví de Rosanes, y nos hemos dirigido (subidas y bajadas) hasta el cruce de las minas de plomo. Una vez aquí, descenso hasta el cruce y tomamos el camino de la izquierda: largo sendero que sigue poniendo a prueba los cuadríceps y, de paso, la capacidad pulmonar del personal. Para rematar, subida intensa. Una vez aquí (km 3) nos adentramos en un sendero por la sombra (uf, qué descanso) y continuamos con el sube-y-baja hasta alcanzar una pista. Desde aquí... nuevamente hacia arriba y así hasta el km.6. Nosotros hemos escogido hacer ida y vuelta por el mismo camino.
Al final, como decía, 12 km para disfrutar de un entorno casi desconocido a pocos kilómetros de Barcelona.
Durante la horita y algo que hemos estado corriendo, nos hemos cruzado con... 0 personas. ¿No os parece interesante?

martes, junio 5

Como los reyes me traigan las piernas de Kilian Jornet... (o por qué el año que viene volveré a la Cursa del Diable)

Queridos reyes magos:
Lo sé, es pronto para escribiros. Ni siquiera ha llegado el verano. Pero he pensado que quizás así me haríais un poco más de caso. Este año me he portado tan mal que incluso he corrido la Cursa del Diable. No he mejorado mucho teniendo en cuenta que el año pasado corrí la Cursa del Foc en Olesa. Pero aun así, voy a pediros algo, a ver si hay suerte: quiero unas piernas nuevas.
Sí, sí, nuevecitas. Como las de Kilian Jornet, si puede ser. Bueno, y si no, con las del abuelo runner ya me vale. El tío se marcó un tiempazo en una carrera demoníaca (el nombre no engañaba). Y ya puestos, querría también la mentalidad de Mohamed Agouzal, el que ganó la carrera con 47 minutos 41 segundos. Y no lo digo porque ganara, no, sino porque gracias precisamente al abuelo runner pude charlar brevemente con 'Moha' un rato antes de la salida. Le hice algún comentario tonto sobre el duro perfil de la carrera, y el tío respondió con una sonrisa en los labios: "Pues lo que venga". Y luego va y añade: "Da igual, es la misma subida para todos". Y  luego ganó, como decía, y por eso querría también una mentalidad como la suya.
Os decía lo de las piernas nuevas no porque necesite unas tras la carrera, sino porque me encantaría repetirla el año que viene sin parar. Sin caminar en algunas subidas, como tuve que hacerlo. Con deciros que el km 2-3 salió en 10'50"... Claro que tampoco es habitual encontrar retenciones de tráfico en una carrera!
Jordi y Álex, haciendo estiramientos tras marcarse un carrerón
Y, bromas aparte, deciros que fue una cursa genial, muy bien organizada a pesar de los 'atascos', con un recorrido duro pero bonito, repleto de toboganes, senderos que serpenteaban arriba y abajo... un lujo. En buena parte gracias a los voluntarios, que como siempre demostraron su generosidad invirtiendo su tiempo de fin de semana subiendo a la montaña a ofrecernos vasos de agua. ¡Un brindis por tod@s ell@s! (con algo que no sea agua, si puede ser).
Me lo pasé en grande dosificando hasta donde pude, tratando de medir las fuerzas para seguir corriendo en las subidas o acelerando en las bajadas... Ah, y lo pasé en grande intentando no salir rodando montaña abajo en el km 10-11, como casi todos, tirando de cuadríceps para no acabar bajando con paracaídas.
Bravo por mi cuñado Jordi, que corrió como un campeón su primera cursa de montaña en un tiempo nada despreciable (1h06'), y por Álex C., que tuvo la paciencia de acompañarme hasta que se hartó de mí y se me escapó (1h13). Yo me conformé con mi 1h14', que más o menos era lo que había calculado teniendo en cuenta la dureza del circuito. Y, por cierto, bravo también por Encarna y Lluís, los dos últimos clasificados, que tuvieron el coraje de calzarse las zapatillas y lanzarse a la aventura, para acabar en torno a las 2 horas. Ole por ellos.
Lo dicho: el año que viene vuelvo.
PD: Del amigo Jordi Benavente, el 'escritor de fondo' de Martorell, ya no digo nada. 1h00', marcó el tío.  Prepárate, Jordi, que como los reyes me traigan las piernas de Kilian Jornet te vas a enterar.

sábado, junio 2

Detalles de la Cursa del Diable de mañana

No sé vosotros, pero yo no me he enterado de la hora de salida... ¡hasta hace unas horas! Seguramente es que yo soy muy despistado y no encontraba la hora por ningún lado, pero si hay alguien más como yo... ya sabéis,  la Cursa de Muntanya de 12 km sale a las 9.40h desde el parking del Vapor.
A las 9.00h escucharéis un disparo de salida... pero es el del duatlón, que no cunda el pánico :-)
En la web dicen que, aunque ya están cerradas las inscripciones online, a partir de las 8.00h se podrán hacer inscripciones presenciales (20 dorsales por categoría).
Sobre el circuito y el perfil, aquí os lo dejo. Ya veis que lo más duro es del 2 al 4,5, con un desnivel del 15%.
Por si a alguien le sirve de pista, el ganador suele correr en 46-47 minutos, y el ecuador de la clasificación está en torno a la 1h12' aproximadamente.
Aunque en el plano no se aprecia toda su dureza, cuidado con las subidas de los km 6,5 a 10. Es verdad que en comparación con lo ya hecho no parecen duras, pero he corrido por ellas y puedo aseguraros que picarán!
Eso sí, nos queda la bajada del 9,5 al 11... Ahí, ¡a quemar lo que quede!
Suerte a tod@s y a disfrutarla!