Charlando el otro día con un colega corredor, me comentaba que corre cerca de 50 km semanales y que le importa poco saber su ritmo, sus tiempos o sus marcas. Él, sencillamente, se calza sus zapatillas y sale a correr. "Lo que me mueve a correr es la descarga de endorfinas", resumió. Y yo le entendí perfectamente.
Las famosas endorfinas son ya un mito en el mundillo runner. Dicen los entendidos que esta sustancia es la misma que se segrega cuando nos sentimos felices, y por tanto puede concluirse que corriendo somos más felices. Una especie de 'droga buena', como bien explica este artículo.
La alusión a las drogas no la hago de forma gratuita. Consultando la palabra 'endorfina' en la wikipedia, comprobamos que producen los mismos efectos que... ¡los analgésicos opiáceos!
Tros corredores describen esas sensación como una evasión del propio cuerpo; una sensación cercana a la levitación, salvando las distancias. El efecto, al fin y al cabo, es el mismo: la desaparición de cualquier dolor o molestia, física y mental. El estado perfecto.
Yo no sé mucho de ciencia (más bien nada), pero sí he comprobado en centenares de ocasiones ese 'efecto analgésico' de las endorfinas. Y creo que a menudo compartiría incluso esa otra percepción de 'ausencia' al correr. La última, esta misma mañana, corriendo algo más de una hora.
Y vosotr@s, ¿habéis experimentado alguna vez esa sensación?



